Hacerlas desaparecerer no es tarea fácil, pero sí se pueden minimizar. Te enseñamos cómo.

Hay dos clases de estrías: las rojas (más fáciles de eliminar) y las blanquecinas (más rebeldes).

Y aunque algunas personas tienen más tendencia que otras a padecerlas, escapar de ellas no es fácil, sencillamente porque son muchos los motivos que pueden ocasionarlas y –siendo sinceras– es difícil esquivar todos ellos. La doctora Paloma Cornejomiembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), nos los detalla: “Las estrías son fracturas de la piel debidas a una excesiva distensión producida por embarazos, obesidad, desarrollo puberal o excesivo desarrollo muscular. También algunas enfermedades, como el Síndrome de Cushing, pueden ocasionarlas”.

“Las zonas de aparición más frecuentes suelen ser abdomen, caderas, glúteos, piernas, espalda, brazos y región mamaria, aunque podrían aparecer también en otras zonas corporales”, explica la doctora Mercedes Saenz de Santamaría, médico estético de Clínica Dermatológica Internacional.

Sabiendo esto, conviene poner la tirita antes de la herida y estar vigilantes, aunque, como recuerda la dermatóloga Cornejo, suele haber una causa genética, y esto marca mucho. “En todo caso, evitar esa excesiva distensión controlando el peso es vital. Y también hay que vigilar su aparición cuando se toman corticoides, pues a largo plazo estos fármacos pueden ocasionarlas. Además, la piel ha de estar bien hidratada para que esté más elástica y resistente”, aconseja.

Si, pese a estas indicaciones, estas cicatrices empiezan a dibujarse en tu cuerpo, es importante que aprendas a distinguirlas, porque en función de su color será más fácil o difícil su tratamiento. “Una vez que aparecen, cuando se produce la rotura, hay cierta inflamación y vasodilatación, por eso son rojas, aunque a veces esta fase no se percibe porque es muy leve o dura muy poco. Con el tiempo se produce la cicatrización y el tejido se vuelve nacarado y apergaminado”, apunta la especialista de la AEDV.

Así que conviene actuar rápidamente, porque las estrías rojas son más fáciles de tratar y frenar su progresión debido a que están más vascularizadas, aún no se ha producido la cicatriz y estimular el tejido con el tratamiento adecuado puede revertirlas. La doctora Cornejo sugiere las siguientes técnicas, que debe realizar un profesional especializado: “Para las estrías rojas y recientes recomiendo mesoterapia con ácido hialurónico, silicio, aminoácidos, más carboxiterapia (inyección de gas C02 en la estrías para aumentar su oxigenación) alternando con láser fraccionado no ablativo y luz pulsada. Y en las estrías antiguas, las blanquecinas, el láser fraccionado no ablativo con sesiones mensuales (unas cuatro cada mes), que producirá unas pequeñas quemaduras microscópicas que estimularán la cicatriz y darán como resultado una dermis más elástica. Lo mas difícil de conseguir es pigmentar la estría blanca, pero la atrofia mejora muchísimo”.

Buenas noticias, entonces. ¿Y en casa, se puede hacer algo? Lo primero, y más importante, estar alerta para detectarlas en cuanto empiecen a dibujarse las primeras rayas en la piel. “Para prevenir su aparición hay que empezar por unos hábitos de vida saludables: una dieta equilibrada y ejercicio físico regular. Sobre esos pilares fundamentales, debemos procurar mantener la piel lo más elástica posible para evitar la rotura de esas fibras elásticas. Y también puede resultar útil la aplicación de masajes que estimulen la circulación cutánea y la penetración de los principios activos de los tratamiento tópicos”, sugiere la experta de Clínica Dermatológica Internacional.

Pero no te hagas ilusiones, tenemos que advertirte de que la cosmética tiene sus limitaciones, tal y como coinciden las dos especialistas. “Una vez que las estrías aparecen, las cremas no son suficientes por sí solas para mejorar su aspecto, aunque si llevan retinoides (un derivado de la vitamina A que mejora la textura de la piel) pueden funcionar combinadas con otros tratamientos”, señala la doctora Saenz de Santamaría.

Y la dermatóloga de la AEDV añade: “Desgraciadamente las cremas preventivas tienen un efecto limitado. En todo caso, sugiero aplicarse un producto de día que contenga rosa mosqueta y centella asiática en una base muy oleosa, y por la noche, ácido retinoico tópico, pero este último nunca durante el embarazo”.