Tensión en el debate presidencial: Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se enfrentaron en un duro cruce de acusaciones

El panorama político nacional vivió su momento de mayor confrontación de cara a la segunda vuelta electoral. El Centro de Convenciones de Lima, ubicado en el distrito de San Borja, fue el escenario del primer y único debate presidencial entre Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú). El encuentro estuvo marcado desde el inicio por un clima de alta tensión, ataques personales y mutuos cuestionamientos en torno a la seguridad, la economía y las alianzas políticas de cada postulación.

Seguridad y polémicas leyes en el Congreso

El bloque dedicado a la seguridad ciudadana y la lucha contra la criminalidad polarizó de inmediato las posturas de ambos candidatos:

  • Leyes «procrimen»: El congresista Roberto Sánchez arremetió contra la bancada de Fuerza Popular, acusándola de haber respaldado en el actual Parlamento una serie de iniciativas legislativas que debilitaron la persecución del delito. Según el postulante de izquierda, el fujimorismo subvirtió el sistema de justicia para favorecer sus propios intereses legales, agravando la crisis de inseguridad que golpea al país.
  • El nexo con Antauro Humala: En su réplica, Keiko Fujimori minimizó el impacto de su bancada argumentando que solo cuentan con 20 de 130 legisladores. Asimismo, cuestionó severamente la catadura moral de Sánchez para hablar de la Policía Nacional, recordándole que en la primera campaña electoral ofreció dejar la seguridad en manos de Antauro Humala, a quien calificó como un «asesino de policías». Sánchez evitó desmarcarse del líder etnocacerista y se limitó a señalar que rechaza la violencia «venga de donde venga».

«La señora del Kaos» y el debate sobre el golpe de Estado

Sánchez Palomino bautizó a la lideresa naranja como “la señora del Kaos”, manifestando que los problemas institucionales que hoy padece el Perú se originaron cuando Fuerza Popular obtuvo la mayoría parlamentaria en el año 2016. Además, acusó al fujimorismo de haber «complotado» activamente para deponer de la presidencia a Pedro Castillo Terrones.

Fujimori Higuchi rechazó tajantemente la hipótesis del complot y recordó que el propio Sánchez condenó en el hemiciclo el quiebre constitucional del 7 de diciembre de 2022. “Nadie complotó. Las instituciones actuaron de forma espontánea ante un golpe de Estado. ¿Usted es un complotador o un traidor?”, sentenció la candidata, quien además marcó distancia del régimen de Dina Boluarte recordando que Fuerza Popular fue el único partido que propuso un adelanto de elecciones generales.

«Qué poco hombre»: El momento más tenso de la noche

El debate ingresó a un plano estrictamente personal durante el bloque de economía y reducción de la pobreza. Roberto Sánchez lanzó una velada crítica a las conocidas discrepancias familiares entre los hermanos Fujimori: “Yo sí sé qué es salir adelante con su familia, respetando a mi padre, a mi madre, a mi esposa y a mi hermano… de eso usted no sabe mucho”.

La dura respuesta: Visiblemente indignada, la postulante de Fuerza Popular respondió de forma categórica: “Qué pena, qué poco hombre es usted. Cuando vienen ataques de esta naturaleza quiero recordar que a mí la vida política me ha tocado vivir en adversidad y estoy con la frente en alto”.

Propuestas económicas y rectificaciones sobre el BCR

En materia financiera, el candidato de Juntos por el Perú aseguró que su agrupación respeta la propiedad privada y descartó cualquier política de carácter expropiador. En un giro respecto a sus declaraciones de primera vuelta, Sánchez confirmó que mantendrá a Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva (BCR) a pesar de mantener «discrepancias de orden menor».

Por su parte, Keiko Fujimori replicó advirtiendo que los planes económicos de su oponente atentan contra el desarrollo, puesto que plantean frenar la actividad minera y prohibir las agroexportaciones, medidas que paralizarían la creación de empleo formal. La candidata ratificó que un eventual gobierno suyo garantizará la estabilidad jurídica y defenderá estrictamente la autonomía del BCR.