“Carlos Espá está en deuda conmigo”: ¿qué quiso decir Jaime Bayly con su sugestivo mensaje al canciller?

Jaime Bayly volvió a mezclar política, recuerdos personales y su habitual ironía para lanzar una frase que rápidamente despertó curiosidad: el canciller Carlos Espá “está en deuda” con él.

El escritor y periodista cuestionó que el actual ministro de Relaciones Exteriores no lo haya considerado para alguna embajada, después de que el Gobierno comenzara a definir nuevas representaciones diplomáticas.

“Me siento humillado, vejado, maltratado”, ironizó Bayly al hablar de no haber recibido ningún ofrecimiento.

Pero después fue mucho más lejos.

Según recordó, Carlos Espá fue uno de sus amigos más cercanos durante su juventud y, por todo lo que hizo por él durante aquellos años, considera que el canciller debería haber pensado en su nombre para Buenos Aires, Montevideo o Santiago.

¿Cuál es la famosa “deuda”?

La frase puede hacer pensar inmediatamente en algún secreto o favor político.

Sin embargo, Bayly explicó públicamente a qué se refería.

Ambos se conocieron cuando trabajaban en el desaparecido diario La Prensa durante los años ochenta. En aquella época, Espá quería convertirse en escritor y trabajaba en una novela sobre la violencia en el Perú.

Bayly asegura que acudía varias veces por semana a la casa de la familia Espá en Miraflores y pasaba horas escuchándolo leer sus manuscritos.

El periodista recuerda que nunca lo desalentó y que, por el contrario, lo animaba a continuar escribiendo y le levantaba el ánimo cuando le mostraba partes de su obra.

Esa es una de las razones por las que ahora afirma, medio en serio y medio en broma, que Espá debería mostrarle algo de “gratitud”.

También asegura que le dio un consejo que cambió su camino

Bayly recordó otro episodio ocurrido antes de las elecciones de 1990.

Según su versión, Espá recibió una propuesta de Mario Vargas Llosa para ingresar a la política como candidato a diputado y llamó a Bayly para pedirle consejo.

El escritor asegura que le recomendó permanecer en el extranjero, terminar sus estudios de posgrado y no regresar todavía al complicado escenario político peruano.

Años después, Bayly sigue reivindicando aquel consejo como otra de las razones por las que considera que su antiguo amigo tiene una deuda personal con él.

También recordó que posteriormente lo invitó como panelista cuando conducía un programa de televisión en República Dominicana.

Es decir, hasta ahora, la “deuda” mencionada por Bayly tiene una explicación pública: amistad, consejos y favores profesionales realizados durante varias décadas.

Pero entre Bayly y Espá hubo algo más incómodo

Aquí aparece el ingrediente que vuelve mucho más llamativa la historia.

Hace apenas unas semanas, durante la presentación de su libro Los Golpistas, Bayly hizo una confesión sobre aquella antigua amistad.

Contó que en algún momento intentó llevar su relación con Carlos Espá hacia un terreno más íntimo, algo que finalmente nunca ocurrió.

Según el propio Bayly, Espá siempre fue un hombre heterosexual y nunca correspondió a esas insinuaciones.

El escritor incluso bromeó recientemente al recordar que fueron amigos “muy íntimos”, aclarando inmediatamente que entre ellos nunca existió una relación sexual.

Así que cuando ahora afirma que Espá “está en deuda conmigo”, la frase inevitablemente adquiere un tono mucho más personal por todo el pasado que ambos comparten.

¿Le está guardando algún secreto al canciller?

Hasta ahora no existe ninguna prueba que permita afirmarlo.

Bayly no ha dicho que posea información comprometedora sobre Espá ni ha condicionado su silencio a recibir un cargo diplomático.

Por el contrario, él mismo ha explicado públicamente cuáles serían los supuestos “favores” que reclama.

Lo que sí queda claro es que conoce al actual canciller desde hace más de cuatro décadas y conserva numerosas historias personales de aquella etapa.

Y tratándose de Jaime Bayly, nunca se sabe cuándo otra de esas anécdotas puede terminar contada frente a una cámara.

La embajada que aparentemente quería… pero que también rechazaría

La historia tiene además otra contradicción muy propia de Bayly.

Dice que le habría gustado que le ofrecieran la Embajada del Perú en Buenos Aires, pero también asegura que probablemente habría rechazado el cargo.

Según explicó, actualmente se considera opositor al Gobierno de Keiko Fujimori y cree que aceptar una embajada le quitaría independencia como periodista y escritor.

Incluso reconoció que probablemente sería un mal diplomático porque terminaría criticando públicamente al propio Gobierno que debería representar.

Entonces, ¿realmente quería convertirse en embajador?

Probablemente esa no sea toda la cuestión.

El reclamo parece tener mucho más que ver con haber querido ser considerado.

Después de tantos años de amistad, consejos, conversaciones privadas y una relación que el propio Bayly ha descrito como muy cercana, el escritor parece sentir que su viejo amigo llegó a la Cancillería… y se olvidó de él.

Por ahora no aparece ningún misterioso favor político escondido detrás de la frase.

Pero Bayly consiguió exactamente lo que suele conseguir con pocas palabras:

dejar una duda flotando sobre todo aquello que él y Carlos Espá vivieron durante más de cuarenta años de amistad, distancia y secretos personales que solo ellos conocen.