
Madre de víctima del Liceo Naval rompe su silencio: “Mi hijo no tiene de qué avergonzarse”

La madre del adolescente involucrado en el caso del Liceo Naval Almirante Guise decidió romper su silencio y habló públicamente por primera vez sobre el impacto que lo ocurrido ha tenido en su hijo y en toda su familia.
Su mensaje fue contundente: no busca venganza, pero tampoco permitirá que lo sucedido sea minimizado.
“Yo solo quiero justicia sin odio para mi hijo”, expresó durante una entrevista concedida al programa Esta Noche de Panamericana.
La mujer aseguró que su principal preocupación ahora es que su hijo pueda recuperarse y regresar progresivamente a la vida que tenía antes de los hechos denunciados.
“Eso no fue una broma”
La madre rechazó especialmente las declaraciones que intentaron presentar lo sucedido dentro del vehículo como un juego o una travesura entre escolares.
“Eso no fue agresión física ni broma”, manifestó al referirse a la denuncia de agresión sexual que actualmente investiga la justicia.
También cuestionó que otros adolescentes que estaban presentes presuntamente no intervinieran para auxiliar a su hijo.
Según relató, el joven conocía desde años anteriores a varios de los estudiantes porque compartían actividades deportivas dentro del colegio.
Precisamente por ello, explicó, el impacto emocional ha sido todavía mayor.
“Mi hijo no tiene de qué avergonzarse”
La madre también dejó claro que no quiere que sea su hijo quien termine pagando las consecuencias de haber denunciado.
Actualmente el adolescente todavía no ha regresado presencialmente al colegio y cuenta con medidas de protección.
La familia quiere que pueda continuar estudiando y recuperar gradualmente su rutina.
“Mi hijo no tiene de qué avergonzarse”, afirmó.
También aseguró que espera verlo terminar el colegio, superar lo ocurrido y convertirse en profesional.
Para la madre, retirar al adolescente definitivamente del plantel significaría alterar nuevamente su vida cuando, según remarcó, él no hizo nada malo.
Cuestiona a los adultos que viajaban con los escolares
Otro punto que deberá esclarecerse es qué ocurrió con los adultos responsables del traslado.
La madre reveló que los estudiantes viajaban en una cúster turística blanca y señaló que ni ella ni su hijo conocían a los adultos que acompañaron al equipo ese día.
También indicó que el entrenador habitual no habría realizado el viaje.
Por ello pidió establecer quiénes estaban a cargo de los adolescentes y qué hicieron mientras ocurrían los hechos denunciados.
La Marina, por su parte, sostiene que la entonces directora del colegio pidió a los padres realizar la denuncia y ha reconocido fallas que deberán esclarecerse dentro de las investigaciones correspondientes.
Seis adolescentes permanecen internados
El caso ya se encuentra en una nueva etapa judicial.
El Poder Judicial ordenó cuatro meses de internamiento preventivo para seis adolescentes investigados, quienes fueron trasladados a un centro juvenil.
Otros cuatro afrontan el proceso bajo comparecencia.
La madre señaló que no siente satisfacción por el internamiento de los estudiantes y reiteró que su intención no es actuar desde el odio.
“Mi corazón no habita odio, no habita rencor, no habita venganza. Solo quiere justicia”, expresó.
Una familia que también intenta recuperarse
La madre reconoció además que las consecuencias emocionales no afectan únicamente al adolescente.
Ella, su esposo y otros integrantes de la familia recibirán acompañamiento psicológico mediante el programa Warmi Ñan del Ministerio de la Mujer.
También habló sobre antecedentes de bullying que su hijo habría experimentado y pidió que los colegios mejoren sus mecanismos para detectar y enfrentar estas situaciones.
Su objetivo ahora es que el adolescente pueda recuperar aquello que tenía antes de este episodio: su colegio, sus actividades y, sobre todo, su tranquilidad.
La investigación continuará determinando responsabilidades.
Mientras tanto, su madre ha decidido dejar un mensaje que busca acompañarlo más allá del proceso judicial: su hijo denunció lo sucedido y, sostiene, no tiene absolutamente nada de qué avergonzarse.







