
Sheyla Rojas y Joaquín Ramírez: ella ya dice “novios”, él pide calma… pero los besos cuentan otra historia

Lo que comenzó como unas discretas salidas parece haber dejado definitivamente atrás la etapa de los rumores. Sheyla Rojas y Joaquín Ramírez se muestran cada vez más juntos y las últimas imágenes desde Cajamarca han puesto el toque que faltaba a esta historia: besos, abrazos y hasta una cargada frente al público.
Sin embargo, existe un pequeño detalle que está alimentando la farándula.
Mientras Sheyla ya habla abiertamente de una relación y ha llamado “amor” al excongresista en redes sociales, Joaquín todavía prefiere utilizar una frase bastante más prudente: “nos estamos conociendo”.
Sheyla ya lo considera su novio
La modelo acompañó nuevamente a Ramírez durante sus actividades en Cajamarca y aseguró estar contenta con esta nueva etapa.
Sheyla incluso dejó abierta la posibilidad de mudarse a esa región si la relación continúa avanzando.
Pero cuando un reportero de Amor y Fuego le contó a Joaquín que Sheyla había dicho que eran novios, la reacción del candidato llamó inmediatamente la atención.
“¡Ay! Ahí sí… espérate, hace frío”, respondió.
Luego volvió a su versión más cautelosa: ambos se están conociendo y quieren avanzar poco a poco.
Pero apareció el beso…
Y aquí es donde las palabras comenzaron a quedarse cortas.
Un video difundido desde Cajamarca muestra a Joaquín y Sheyla abrazándose frente a varias personas. En un momento, él la carga y posteriormente ambos terminan besándose.
Así que oficialmente quizá todavía estén “conociéndose”, pero el conocimiento parece estar bastante avanzado.
Ramírez asegura que no se trata de un romance pasajero ni de un “amor de campaña”. Según explicó, ambos son adultos y están intentando descubrir hasta dónde puede llegar la relación.
Además, ya existe acercamiento entre las familias: Joaquín reveló que conoce a los padres de Sheyla y que ella también ha tenido contacto con integrantes de su familia.
Del “Sir Winston” a Joaquín Ramírez
Sheyla llega a esta relación después de cerrar una larga etapa sentimental con Luis Miguel Galarza, conocido como “Sir Winston”, con quien estuvo cerca de cinco años viviendo principalmente en México.
La modelo reconoció posteriormente que la relación había dejado de avanzar hacia los planes de matrimonio y familia que ella esperaba.
Y cuando Magaly Medina le hizo notar lo rápido que había aparecido Joaquín, Sheyla respondió con una frase que prácticamente escribió sola el titular:
“A rey muerto, rey puesto”.
Antes de Sir Winston, la vida sentimental de Sheyla también estuvo bajo los reflectores por sus relaciones con Antonio Pavón —padre de su hijo—, Patricio Parodi y Pedro Moral, entre otros romances ampliamente cubiertos por la televisión de espectáculos.
Joaquín también carga con un pasado mediático, pero político
En el caso de Joaquín Ramírez, su historial público no viene precisamente de la farándula.
Fue congresista por Fuerza Popular entre 2011 y 2016, posteriormente alcalde provincial de Cajamarca y actualmente compite por el Gobierno Regional con Cajamarca Renace.
También ha estado involucrado durante años en investigaciones fiscales relacionadas con presunto lavado de activos. Es importante precisar que esas investigaciones y las imputaciones del Ministerio Público deben distinguirse de una condena por esos delitos.
Ahora su campaña política comparte espacio con una inesperada exposición sentimental.
¿Romance o campaña? Magaly pone la cuota de desconfianza
La presencia constante de Sheyla en las actividades políticas de Joaquín tampoco pasó inadvertida para Magaly Medina.
La conductora cuestionó que Ramírez se muestre mucho más cauteloso para reconocer el romance que Sheyla y planteó su propia interpretación: considera que el candidato podría estar aprovechando la enorme exposición mediática de la modelo durante la campaña.
Se trata de la opinión de Magaly, no de un hecho demostrado.
Sheyla, por su parte, ha defendido a Joaquín. Lo describe como un hombre trabajador y asegura que ambos se apoyan mutuamente.
¿Quién está conquistando a quién?
Por ahora parece existir una pequeña diferencia de velocidades.
Sheyla lo llama “amor”, habla de noviazgo y lo acompaña en campaña. Joaquín sonríe, recibe los besos, conoce a la familia… pero todavía prefiere decir que “se están conociendo”.
Quizá sea prudencia. Quizá simplemente quieran manejar los tiempos de manera diferente.
Lo cierto es que las últimas imágenes desde Cajamarca dejaron poco espacio para negar que existe algo más que una amistad.
Porque pueden discutir todavía cómo ponerle nombre a la relación.
Pero después del beso, decir que apenas se están conociendo ya suena bastante coqueto.







