¿Arriola pierde piso en el Gobierno? Keiko Fujimori evita respaldar al jefe de la PNP en medio de fuertes cuestionamientos

El futuro del comandante general de la Policía Nacional, Óscar Arriola, comienza a generar dudas dentro del escenario político. Mientras distintas bancadas exigen su salida por la crisis de inseguridad ciudadana, la presidenta Keiko Fujimori evitó expresar públicamente su confianza personal en el jefe policial y trasladó su evaluación al ministro del Interior, César Astudillo.

Consultada directamente sobre si respaldaba el trabajo de Arriola frente al avance de la criminalidad, Fujimori prefirió no responder con un “sí”.

Esa respuesta se la traslado al ministro del Interior, que es el que constantemente está viendo el desempeño de cada miembro de la Policía Nacional”, manifestó durante una actividad oficial en Piura.

La mandataria recordó que existe una norma que establece un periodo de dos años para la conducción de la Policía y las Fuerzas Armadas, y afirmó que su Gobierno respetará la institucionalidad y el Estado de derecho.

Sin embargo, dejó una frase que aumentó las dudas sobre la continuidad del general:

“Los funcionarios, sea quien sea, están siempre en evaluación”.

El ministro tampoco le entrega un cheque en blanco

Las declaraciones llegan después de que el propio ministro del Interior, César Astudillo, tuviera que aclarar su posición frente al comandante general.

No es un respaldo a Arriola, todos estamos en evaluación”, señaló el titular del Mininter al ser consultado sobre la permanencia del jefe policial.

De esta manera, tanto Palacio de Gobierno como el Ministerio del Interior han evitado garantizar abiertamente que Arriola permanecerá en el cargo hasta concluir su periodo.

Trujillo aumentó la presión

El último gran golpe contra la imagen de la Policía ocurrió en Trujillo, donde delincuentes vestidos como agentes policiales interceptaron una camioneta, asesinaron a cuatro personas y secuestraron al empresario Jens Marty Lara Tantaquilla.

Aunque el empresario fue posteriormente recuperado con vida y se produjeron capturas vinculadas a la investigación, el nivel de violencia del ataque provocó nuevos cuestionamientos hacia la conducción policial.

La bancada de Renovación Popular exigió directamente la renuncia de Arriola al considerar que existe una falta de resultados suficientes frente al crimen organizado.

Ahora Nación también pidió su salida y sostuvo que su permanencia ya no sería sostenible frente a la crisis de seguridad.

Desde otros sectores del Congreso incluso se han planteado modificaciones legales para ampliar las causales que permitirían retirar al comandante general antes de completar los dos años establecidos actualmente.

Cerrón también aparece entre los cuestionamientos

Otro punto que continúa persiguiendo a la Policía es el caso de Vladimir Cerrón.

El líder de Perú Libre permaneció durante años en la clandestinidad sin ser ubicado por las autoridades, pese a los constantes anuncios sobre operaciones destinadas a encontrarlo.

La propia Keiko Fujimori reveló en agosto que no había recibido información de Arriola sobre las operaciones realizadas durante el periodo en el que Cerrón era buscado por la justicia.

Incluso congresistas que no apoyan una salida inmediata de Arriola reconocen que existen asuntos por explicar. Javier Cipriani, de Renovación Popular, defendió que se respete el periodo legal del comandante general, pero también cuestionó que la Policía no consiguiera ubicar a Cerrón y pidió explicaciones sobre lo ocurrido en Trujillo.

¿Keiko le quitó el respaldo?

Por ahora sería apresurado afirmar que Keiko Fujimori decidió retirar a Arriola del cargo.

De hecho, la presidenta aseguró que la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas cuentan con el respaldo institucional de su Gobierno.

Pero políticamente existe una diferencia importante.

Cuando le preguntaron específicamente si confiaba en la gestión de Óscar Arriola, no lo respaldó directamente.

Prefirió entregar la evaluación al ministro del Interior y recordar que cualquier funcionario puede ser evaluado.

En política, a veces lo que una autoridad evita decir puede provocar tantas preguntas como aquello que afirma.

Y mientras aumenta la presión desde el Congreso por los secuestros, extorsiones, asesinatos y el avance del crimen organizado, la permanencia del comandante general de la PNP comienza a convertirse en una de las primeras decisiones delicadas que tendrá que administrar el gobierno de Keiko Fujimori.