
Caso Jenss Lara: video con ‘Jolín’, la misteriosa Hilux y las nuevas pistas que rodean el secuestro en Trujillo

El secuestro de Jenss Lara Tantaquilla y el asesinato de sus cuatro acompañantes siguen revelando nuevos elementos que convierten el caso en una compleja investigación sobre el crimen organizado en Trujillo.
Videos de vigilancia, una camioneta Toyota Hilux registrada horas antes del ataque, el uso de un dron para seguir los movimientos de la víctima y una grabación previa en la que Lara aparece junto a Jolín Bazán Valderrama, señalado como cabecilla de “La Nueva Jauría”, han abierto nuevas interrogantes sobre lo ocurrido la madrugada del 30 de agosto.
El video de Jenss Lara junto a “Jolín”
Uno de los elementos que ha llamado la atención aparece en una investigación de Hildebrandt en sus trece. Registros audiovisuales muestran a Jolín Bazán asistiendo a fiestas y discotecas pese a encontrarse prófugo de la justicia.
En una de esas grabaciones, Bazán aparece junto a Jenss Lara Tantaquilla antes del secuestro.
La imagen demuestra que ambos coincidieron en ese entorno, pero por sí sola no permite establecer qué tipo de relación mantenían.
El dato cobra relevancia porque fuentes policiales citadas por el semanario sostienen que Lara y su hermano habrían estado vinculados mediante servicios de protección con “Los Pulpos” y que posteriormente se habrían acercado a “La Nueva Jauría”. La familia de Lara ha rechazado versiones que señalan que pagaban cupos a organizaciones criminales.
Esta presunta disputa entre las dos bandas es una de las líneas que rodean la investigación.
Una Hilux aparece horas antes del crimen
Otra pieza importante proviene de cámaras de seguridad.
Una Toyota Hilux blanca vinculada al ataque fue registrada el sábado 29 de agosto en un grifo de la avenida España, aproximadamente doce horas antes del secuestro.
Las imágenes muestran a varias personas alrededor del vehículo. Según fuentes fiscales citadas por medios nacionales, algunos de los hombres presentarían características físicas similares a las de quienes posteriormente participaron en el ataque vestidos con uniformes semejantes a los utilizados por la Policía.
La Fiscalía también ha solicitado la ubicación y captura de Joyce Bereche Maco, a quien atribuye haber suministrado una de las camionetas utilizadas por los delincuentes y alquilado el inmueble relacionado con el cautiverio de Lara.
Un dron siguió a Lara desde la discoteca
La investigación fiscal ha revelado ahora hasta qué punto habría sido planificada la operación.
Según información expuesta por el Ministerio Público durante la audiencia judicial, los secuestradores utilizaron un dron para seguir la camioneta de Jenss Lara desde que salió de una discoteca ubicada en Prolongación Fátima, en Víctor Larco, hasta llegar a la zona donde finalmente fue interceptado.
El registro fue recuperado del teléfono celular de Gabriel Mendocilla Gómez, alias “Z”, detenido en Bolivia junto a Jhonsson Cruz Torres.
El dron no solamente habría seguido el vehículo de Lara. Las imágenes muestran que también se vigilaban calles cercanas con el aparente objetivo de detectar policías o patrulleros durante la operación.
¿Qué papel tuvo “La Jauría”?
La investigación de Hildebrandt en sus trece coloca además bajo atención a Jolín Bazán.
Bazán está condenado a cadena perpetua por el secuestro y asesinato del empresario Manuel Rodríguez Cruzado y permanece prófugo. Sin embargo, investigaciones periodísticas han revelado que habría actuado anteriormente como fuente humana de la Policía.
Su aparición en videos junto a Jenss Lara añade una nueva pieza al rompecabezas, aunque hasta ahora no demuestra que Bazán haya participado en el secuestro.
La hipótesis recogida por distintas investigaciones periodísticas apunta a una disputa entre “Los Pulpos” y “La Nueva Jauría” por actividades criminales vinculadas, entre otros ámbitos, a la protección y traslado de oro procedente de Pataz.
Determinar si esa disputa estuvo detrás del ataque contra Lara corresponde ahora a las autoridades.
Las dudas alrededor de la Policía
Desde las primeras horas del caso surgió otra interrogante: los hombres que interceptaron a las víctimas vestían prendas similares a uniformes policiales y utilizaron vehículos que buscaban aparentar pertenecer a las fuerzas del orden.
La PNP negó inicialmente que una camioneta policial estuviera involucrada y aseguró que una placa utilizada por los delincuentes había sido clonada.
Posteriormente se conoció que una Toyota Hilux identificada durante las pesquisas figuraba registrada a nombre de un suboficial de la Policía. Este declaró que había adquirido el vehículo pocos días antes del secuestro.
Estos elementos han generado cuestionamientos, pero hasta el momento no acreditan que policías hayan ejecutado el secuestro.
El exfiscal especializado en crimen organizado Alfredo Galindo ha cuestionado públicamente la actuación inicial de las autoridades y señaló que las inconsistencias conocidas dejan dudas que deben ser esclarecidas. Se trata de una opinión sobre la investigación y no de una conclusión fiscal sobre responsabilidad policial.
Una operación preparada con anticipación
Lo que las nuevas evidencias sí permiten observar es el nivel de planificación.
Los investigadores cuentan ahora con registros de inmuebles utilizados antes y durante el secuestro, movimientos de vehículos, cámaras de seguridad, comunicaciones telefónicas y las imágenes aéreas obtenidas con el dron.
La Fiscalía atribuye la operación a integrantes de “Los Pulpos” y continúa buscando establecer la responsabilidad individual de quienes participaron en el secuestro y en el asesinato de los cuatro acompañantes de Lara.
Mientras avanza el proceso judicial, todavía quedan preguntas importantes: ¿qué relación mantenían Jenss Lara y Jolín Bazán?, ¿quiénes eran exactamente los hombres registrados con las camionetas antes del ataque?, ¿por qué los delincuentes tenían una logística capaz de simular un operativo policial? y ¿existió algún tipo de colaboración desde dentro de las fuerzas del orden?
Por ahora, esa última posibilidad continúa siendo una interrogante y no un hecho probado.
Lo que empieza a quedar más claro con las nuevas evidencias es que el secuestro de Jenss Lara no habría sido un ataque improvisado: detrás hubo vigilancia, vehículos, inmuebles preparados y hasta un dron siguiendo los movimientos de la víctima antes de que comenzara una de las operaciones criminales más violentas registradas recientemente en Trujillo.







