
11-S, 25 años después: las últimas llamadas, quienes saltaron al vacío y las historias de quienes lograron sobrevivir

La mañana del 11 de septiembre de 2001 comenzó como cualquier martes en Nueva York. Miles de trabajadores llegaban al World Trade Center cuando, en apenas 102 minutos, las Torres Gemelas desaparecieron del horizonte de Manhattan.
Diecinueve terroristas de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales. Dos fueron estrellados contra las Torres Gemelas, otro contra el Pentágono y el cuarto cayó en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control. Murieron 2.977 personas de más de 90 países: 2.753 en Nueva York, 184 en el Pentágono y 40 en el vuelo 93.
102 minutos que cambiaron al mundo
La cronología ayuda a comprender la velocidad con la que todo ocurrió:
- 8:46 a. m.: el vuelo American Airlines 11 impacta contra los pisos 93 al 99 de la Torre Norte. El choque destruye las tres escaleras de emergencia por encima del piso 91, dejando atrapadas a cientos de personas.
- 9:03 a. m.: mientras las cámaras transmitían en vivo lo que todavía muchos creían que podía ser un accidente, el vuelo United Airlines 175 impacta contra los pisos 77 al 85 de la Torre Sur. Ya no había dudas: Estados Unidos estaba bajo ataque.
- 9:37 a. m.: el vuelo American Airlines 77 se estrella contra el Pentágono, en Virginia.
- 9:59 a. m.: después de arder durante 56 minutos, la Torre Sur colapsa en unos diez segundos.
- 10:03 a. m.: el vuelo United 93 cae en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania, después de que pasajeros y tripulantes se rebelaran contra los secuestradores.
- 10:28 a. m.: tras 102 minutos en llamas, cae la Torre Norte. El skyline de Nueva York cambia para siempre.
Cuando la única salida parecía estar por las ventanas
Una de las imágenes más difíciles del 11-S fue la de personas asomándose desde los pisos superiores de las torres buscando aire y ayuda.
El fuego, el humo y los daños provocados por los impactos dejaron a muchas sin una ruta de evacuación. En la Torre Norte, por ejemplo, el choque del primer avión cortó las tres escaleras de emergencia por encima de la zona de impacto.
Fotógrafos y cámaras registraron a personas cayendo o lanzándose desde los edificios. Nunca se estableció públicamente una cifra oficial definitiva y, en algunos casos, tampoco puede saberse si saltaron voluntariamente o cayeron mientras intentaban escapar del humo y el fuego.
Una fotografía terminó representando ese horror.
El fotógrafo de Associated Press Richard Drew captó a un hombre cayendo de cabeza desde la Torre Norte. La imagen sería conocida mundialmente como “The Falling Man”. Su identidad nunca ha podido establecerse con certeza y AP sigue considerándolo un símbolo de todas aquellas personas atrapadas en los pisos superiores.
La fotografía casi desapareció de los medios después del atentado. Muchos periódicos y cadenas de televisión consideraron demasiado doloroso mostrar aquellos últimos segundos.
Veinticinco años después continúa siendo una de las imágenes más difíciles —y humanas— de aquella mañana.
Dos desconocidos que se encontraron entre el humo
Entre tantas historias de muerte también hubo episodios extraordinarios de supervivencia.
Stanley Praimnath trabajaba en el piso 81 de la Torre Sur. Después del primer impacto comenzó a evacuar, pero un empleado de seguridad le indicó que el peligro estaba en la otra torre y regresó a su oficina.
Minutos después vio el vuelo 175 acercándose directamente hacia él.
Sobrevivió al impacto, pero quedó atrapado detrás de escombros.
En el piso 84 se encontraba Brian Clark, encargado voluntario de seguridad de su empresa. Mientras descendía escuchó los gritos de Praimnath y decidió buscarlo.
Clark consiguió sacarlo.
Ambos comenzaron a bajar juntos y lograron abandonar la Torre Sur pocos minutos antes de que se desplomara. Una pequeña linterna que utilizaron durante la evacuación permanece hoy conservada por el Museo del 11-S como símbolo de aquella supervivencia.
Veinticinco años después siguen manteniendo contacto y describen el vínculo que nació aquella mañana como el de dos “hermanos de sangre”.
La escalera que quedó en pie bajo una torre completa
Otra historia parece imposible.
Cuando la Torre Norte comenzó a derrumbarse, un grupo de bomberos, policías y una trabajadora de la Autoridad Portuaria se encontraba descendiendo por la escalera B.
Entre ellos estaba Josephine Harris, una empleada que tenía dificultades para continuar bajando. Los bomberos de Ladder 6 decidieron no abandonarla y redujeron su marcha para acompañarla.
Entonces cayó el edificio.
Una pequeña sección de la escalera resistió.
Harris y varios rescatistas quedaron enterrados, pero vivos. Horas después consiguieron salir de los restos del World Trade Center.
El bombero Mickey Kross recordaría después que, tras el colapso, durante unos instantes no había luz, ruido ni orientación. Finalmente escuchó las voces de otros sobrevivientes.
Aquella sección de escalera terminó siendo conocida como “Stairwell B”, uno de los símbolos de supervivencia del atentado.
Quienes subían mientras todos intentaban bajar
Mientras miles de personas descendían desesperadamente por las escaleras, cientos de bomberos, policías y equipos médicos hacían exactamente lo contrario.
Subían.
El 11-S produjo la mayor pérdida de personal de rescate en un solo hecho en la historia estadounidense: murieron 343 integrantes del FDNY, 37 policías de la Autoridad Portuaria y 23 agentes del NYPD.
Muchos sabían que la situación era extrema, pero continuaron ascendiendo para ayudar a evacuar las torres.
Y para ellos el 11-S tampoco terminó aquel día.
La nube de polvo generada por los derrumbes contenía sustancias tóxicas. Un cuarto de siglo después continúan apareciendo enfermedades relacionadas con aquella exposición; el FDNY señala que más de 600 bomberos han muerto posteriormente por enfermedades vinculadas al 11-S.
25 años después, Nueva York volvió a guardar silencio
Este viernes 11 de septiembre de 2026, familiares de las víctimas volvieron a reunirse en Ground Zero.
A las 8:46 a. m., exactamente a la hora del primer impacto, Nueva York guardó silencio.
Después volvieron a pronunciarse, uno por uno, los nombres de quienes murieron.
Este año se añadió además un séptimo momento de silencio dedicado a las personas que sobrevivieron inicialmente al atentado pero murieron años después por enfermedades relacionadas con la contaminación de Ground Zero.
Han pasado 25 años.
Hay una nueva torre en Manhattan. Existe un memorial donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y una generación completa nació sin haber visto jamás aquellos edificios en pie.
Pero determinadas imágenes permanecen intactas: los aviones entrando en las torres, personas cubiertas de polvo corriendo por las calles, bomberos avanzando en dirección contraria a la multitud y desconocidos ayudándose unos a otros por unas escaleras que pocos minutos después desaparecerían.
El 11 de septiembre cambió la seguridad aérea, la política exterior estadounidense y buena parte de la historia del siglo XXI.
Pero detrás de todo eso quedaron 2.977 historias personales.
Y quizá por eso, 25 años después, el mensaje que continúa acompañando cada aniversario sigue siendo el mismo:
Nunca olvidar.







