Caso Liceo Naval: diez escolares son investigados por presunta agresión sexual contra compañero de 16 años

Un grave caso ocurrido entre estudiantes del Liceo Naval Almirante Guise, en San Borja, ha generado preocupación y abierto nuevamente el debate sobre la violencia dentro de las escuelas y la forma en que nuestros adolescentes están aprendiendo a relacionarse entre ellos.

La Séptima Fiscalía de Familia de Lima Centro inició una investigación preliminar por la denuncia de una presunta agresión sexual contra un estudiante de 16 años, ocurrida durante el traslado de una delegación deportiva del colegio.

Diez adolescentes de quinto de secundaria permanecen retenidos mientras las autoridades realizan las diligencias correspondientes para determinar qué ocurrió y cuál habría sido la participación individual de cada uno.

El adolescente que presentó la denuncia cursa cuarto de secundaria.

¿Qué habría ocurrido dentro del bus?

De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el hecho habría ocurrido el 15 de septiembre, cuando estudiantes integrantes del equipo de futsal regresaban desde Surco hacia San Borja después de participar en un campeonato interliceos.

La denuncia presentada por la familia señala que el adolescente habría sufrido una agresión sexual dentro del vehículo escolar.

Debido a la gravedad del caso y por tratarse de menores de edad, corresponde a la Fiscalía determinar las circunstancias exactas de lo sucedido y establecer responsabilidades.

El fiscal provincial Mariano de la Torre Hernández dispuso recoger las declaraciones de los adolescentes retenidos y realizar otras diligencias urgentes.

Asimismo, el estudiante de 16 años brindará su declaración mediante Cámara Gesell, procedimiento especializado que busca evitar que una presunta víctima menor de edad tenga que repetir innecesariamente su relato durante la investigación.

Había adultos dentro del bus

Uno de los puntos que también deberá esclarecerse es qué ocurrió con la supervisión de los estudiantes.

La Defensoría del Pueblo informó que los menores no viajaban solos.

Dentro del bus se encontraban el conductor y dos trabajadores vinculados a la institución educativa.

Las autoridades deberán determinar si estos adultos advirtieron lo que presuntamente estaba ocurriendo, si tuvieron conocimiento de algún incidente durante el recorrido y qué acciones adoptaron.

El ministro de Educación también cuestionó públicamente esta situación y planteó interrogantes sobre la actuación de los adultos que acompañaban a los escolares.

Marina separa a directora, docente y entrenador

Tras conocerse la denuncia, la Marina de Guerra del Perú anunció medidas administrativas dentro del Liceo Naval.

La institución dispuso la separación temporal de la directora del plantel, un docente y el entrenador del equipo de fútbol, mientras continúan las investigaciones.

La Marina señaló además que rechaza cualquier manifestación de violencia y aseguró que brindará facilidades a las autoridades encargadas de esclarecer el caso.

El colegio había emitido inicialmente un comunicado refiriéndose a una presunta “agresión física”, descripción que posteriormente fue cuestionada por la Defensoría del Pueblo debido a que la denuncia que investiga la Fiscalía corresponde a una presunta violencia sexual.

Adolescente recibe apoyo psicológico y legal

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables informó que, mediante el programa Warmi Ñan, brinda asistencia legal y soporte psicológico al adolescente y a su familia.

Un equipo especializado también participará en las diligencias que determine el Ministerio Público.

La Defensoría del Pueblo, por su parte, desplegó representantes ante la Policía, el Ministerio Público y el propio centro educativo para supervisar las actuaciones y las medidas de protección adoptadas.

Las autoridades han solicitado que la investigación avance con celeridad, pero respetando también las garantías correspondientes debido a que todos los involucrados son menores de edad.

¿Qué está pasando con nuestros jóvenes?

Más allá de determinar las responsabilidades individuales en este caso, lo sucedido obliga a plantear una pregunta incómoda: ¿qué está ocurriendo en los espacios donde nuestros adolescentes deberían sentirse seguros?

La violencia escolar no comienza necesariamente con una agresión extrema.

Puede aparecer antes mediante burlas, humillaciones, bullying, discriminación, presión grupal o la normalización de conductas que vulneran la dignidad de otro estudiante.

Precisamente, un grupo de madres del Liceo Naval manifestó que lo ocurrido debería llevar a revisar situaciones previas de bullying y discriminación dentro de la comunidad educativa.

El problema tampoco parece limitarse a una sola institución.

Según cifras del Ministerio de Educación difundidas tras conocerse este caso, durante 2026 se han registrado más de 2.000 reportes de violencia sexual en escuelas del país.

La cifra no significa que todos los casos tengan las mismas características ni permite establecer responsabilidades sobre lo ocurrido en el Liceo Naval, pero sí muestra la dimensión de un problema que requiere atención.

No basta con reaccionar cuando ocurre una tragedia

Familia, escuela y Estado tienen responsabilidades diferentes, pero complementarias.

Hablar con los adolescentes sobre consentimiento, respeto por el cuerpo de otra persona, límites, violencia, sexualidad y presión grupal no debería comenzar únicamente después de una denuncia.

También es necesario observar las señales anteriores.

Cuando una humillación se convierte en diversión colectiva, cuando el bullying se normaliza o cuando un adolescente tiene miedo de denunciar aquello que ocurre entre sus compañeros, existe un problema que los adultos no deberían ignorar.

Tampoco corresponde convertir este caso en una condena contra todos los jóvenes.

La adolescencia es una etapa de formación y precisamente por eso necesita acompañamiento, límites claros y adultos capaces de intervenir cuando esos límites son vulnerados.

Una investigación que recién comienza

Por ahora, existen una denuncia y una investigación fiscal en desarrollo.

Será el Ministerio Público el encargado de determinar qué sucedió dentro de aquel bus y qué responsabilidad corresponde a cada uno de los adolescentes investigados.

También deberá esclarecerse la actuación de los adultos que acompañaban a la delegación.

Mientras avanzan las diligencias, existe otra responsabilidad que corresponde a toda la sociedad: proteger al adolescente denunciante, evitar su revictimización y respetar la identidad de todos los menores involucrados.

El caso del Liceo Naval no debería convertirse únicamente en una noticia que genere indignación durante algunos días.

También debería servir para preguntarnos qué estamos enseñando sobre respeto, límites y empatía, qué señales estamos dejando pasar y qué podemos hacer antes de que la violencia llegue demasiado lejos