
De crítico del Congreso a sueldo de más de S/20 mil: ¿por qué Roberto Sánchez cobra esa cifra?

Roberto Sánchez volvió al Congreso, aunque esta vez ya no ocupa una curul.
El excandidato presidencial de Juntos por el Perú y excongresista del periodo 2021-2026 trabaja actualmente como jefe del gabinete de asesores de su bancada en el Senado, cargo por el que figura en la planilla parlamentaria de agosto con una remuneración mensual de S/20.075,50.
La cifra ha generado cuestionamientos porque Sánchez construyó buena parte de su discurso político criticando el funcionamiento del Parlamento, el gasto público y lo que consideraba privilegios dentro del Estado.
Ahora forma nuevamente parte de la estructura del Congreso, pero desde uno de los cargos de asesoría mejor remunerados.
¿Por qué cobra más de S/20 mil?
El dinero no corresponde a una pensión ni a un beneficio por haber sido congresista.
Sánchez fue contratado como jefe de gabinete del grupo parlamentario Juntos por el Perú en la Cámara de Senadores.
Según explicó él mismo a La República, fue convocado por el vocero de su bancada, José Castillo, para realizar labores de alta gestión política, coordinación parlamentaria y elaboración de la agenda técnica y social del grupo.
Es decir, los S/20.075,50 son la remuneración correspondiente al cargo que actualmente ocupa.
Pero allí podría no terminar el ingreso.
Un reportaje de Esta Noche, de Panamericana Televisión, señaló que al salario podrían sumarse aproximadamente S/2.000 por racionamiento y S/2.600 por productividad sindical, con lo que determinados meses podrían acercarse a los S/24.600.
Considerando además gratificaciones y beneficios laborales, el programa estimó que sus ingresos vinculados al puesto podrían aproximarse a S/350 mil anuales.
El contraste con su discurso político
Y aquí comienza la controversia.
Durante la reciente campaña presidencial, Sánchez atacó duramente el manejo fiscal del anterior Congreso y llegó a acusarlo de ser responsable de una “farra fiscal” por aprobar normas con fuerte impacto sobre las cuentas públicas.
Anteriormente también había presentado un proyecto para eliminar la pensión vitalicia de los expresidentes.
En aquella iniciativa sostuvo que pagar S/15.600 mensuales a un exmandatario solo por haber ocupado el cargo constituía un “privilegio”, especialmente cuando millones de pensionistas reciben cantidades considerablemente menores.
Por eso, su regreso al Congreso con un sueldo superior a S/20 mil inevitablemente genera una pregunta política:
¿es coherente cuestionar los altos beneficios del Estado y posteriormente aceptar uno de los cargos mejor remunerados dentro del propio Parlamento?
Sánchez defiende su experiencia
El excandidato presidencial sostiene que su contratación responde a su experiencia.
Ha recordado que es psicólogo por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, tiene estudios de posgrado, fue ministro de Comercio Exterior y Turismo, congresista y actualmente preside Juntos por el Perú.
Su bancada asegura además que la labor que desarrolla consiste en definir y coordinar su estrategia parlamentaria y política frente a la ciudadanía.
Desde ese punto de vista, no existe irregularidad conocida simplemente por recibir esa remuneración: el cuestionamiento es fundamentalmente político y sobre el costo de la estructura parlamentaria.
No es el único excongresista que volvió
El caso tampoco es aislado.
Otros exparlamentarios del periodo anterior ingresaron nuevamente a la planilla del Congreso como asesores.
Entre ellos aparecen Alejandro Cavero, Pasión Dávila, Wilson Quispe y otros antiguos legisladores contratados en diferentes dependencias del nuevo Parlamento bicameral.
El fenómeno ha sido descrito por algunos medios como una especie de “reciclaje parlamentario”: políticos que dejan su curul, pero continúan trabajando dentro de la estructura legislativa.
Una cifra difícil de ignorar
Para Roberto Sánchez el nuevo cargo puede justificarse por experiencia y responsabilidad política.
Pero para sus críticos existe una evidente contradicción entre el candidato que cuestionaba el gasto y los privilegios de la política y el dirigente que hoy aparece nuevamente en la planilla del Parlamento con más de S/20 mil mensuales.
No hay evidencia de que el sueldo sea ilegal o haya sido creado exclusivamente para él.
La discusión es otra.
En un país donde el sueldo mínimo continúa muy lejos de esas cifras, el regreso de Sánchez al Congreso vuelve a poner sobre la mesa una vieja pregunta:
¿cuánto debería costarle al ciudadano mantener la estructura política y de asesores del Parlamento?







