
¿Educación O Botín Político? El Costo De Los Cargos De Confianza?

Uno de los problemas menos discutidos de la educación peruana es la politización de su gestión regional. Las DRE y UGEL deberían ser espacios técnicos, profesionales y meritocráticos; sin embargo, la figura de los cargos de confianza abre una puerta a la discrecionalidad política. La Ley N.º 29944 establece que el Director de UGEL es un cargo de confianza del Director Regional de Educación, aunque su designación debe realizarse entre los postulantes mejor calificados del concurso. El problema, por tanto, no es negar la existencia del concurso, sino cuestionar cuánto puede pesar la confianza política sobre la permanencia y conducción de una institución educativa.
Esta situación adquiere mayor relevancia mientras el Ministerio de Educación plantea nuevos objetivos de transformación del sistema, con énfasis en aprendizajes, formación docente, infraestructura, conectividad y meritocracia. ¿Cómo puede sostenerse una reforma nacional si en las regiones la gestión educativa está expuesta a los cambios y compromisos políticos del gobierno de turno? Cuando cada cambio de autoridad puede significar nuevos funcionarios, equipos y prioridades, se pierde continuidad, se debilita la institucionalidad y se dificulta construir políticas educativas de largo plazo. La meritocracia que se exige al docente también debería alcanzar, con mayor rigor, a quienes administran el sistema.
El problema no es solamente quién ocupa un cargo, sino a quién termina respondiendo ese funcionario: a la política de turno o a las necesidades de las escuelas y los estudiantes. La educación necesita gestores seleccionados por mérito, experiencia, capacidad y resultados, con evaluación permanente y estabilidad basada en desempeño. Las DRE y UGEL no pueden convertirse en espacios de acomodo político. Un gobierno regional dura cinco años; formar una generación de estudiantes requiere mucho más. Cuando la confianza política desplaza al mérito, la factura no la pagan los políticos: la pagan los docentes, las escuelas y, sobre todo, los estudiantes peruanos.







