Keiko alista encuentro con Bukele, pero primero deberá conseguir autorización del Senado para viajar a El Salvador

La presidenta Keiko Fujimori tiene previsto reunirse con su homólogo salvadoreño Nayib Bukele el próximo 29 de octubre, en un encuentro que tendrá como uno de sus principales temas la seguridad ciudadana y la lucha contra las organizaciones criminales.

Sin embargo, antes de abordar un avión rumbo a El Salvador existe un paso indispensable: la mandataria deberá obtener autorización del Senado para salir del territorio peruano.

La invitación de Bukele ya existe y el Gobierno trabaja en la agenda, pero el viaje todavía no puede darse por autorizado.

El Senado tendrá que decidir

La Constitución establece que corresponde al Senado autorizar la salida del país de la presidenta de la República.

El procedimiento quedó demostrado recientemente con el viaje de Fujimori a Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En aquella oportunidad, el Ejecutivo presentó una solicitud y el Pleno del Senado aprobó la autorización con 34 votos a favor, 12 en contra y tres abstenciones.

Solo después de esa aprobación se publicó la resolución legislativa que permitió formalmente la salida de la mandataria del territorio nacional.

Para El Salvador deberá realizarse un procedimiento similar.

Por ello, aunque el Gobierno habla del 29 de octubre como fecha prevista para el encuentro, el viaje dependerá primero de la decisión que adopte la Cámara Alta.

¿Qué busca Keiko con Bukele?

El canciller Carlos Espá confirmó que el encuentro estará centrado especialmente en seguridad ciudadana y crimen organizado transnacional.

La intención del Ejecutivo es conocer directamente la experiencia salvadoreña contra las pandillas y analizar qué elementos podrían servir para la estrategia peruana.

La propia Fujimori ha señalado que recibió la invitación de Bukele y ha relacionado el encuentro con la necesidad de fortalecer la cooperación internacional frente a organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras.

El intercambio también podría incluir asuntos relacionados con narcotráfico, lavado de activos y otras economías ilegales.

El viaje ya genera posiciones encontradas

La eventual visita comenzó a provocar cuestionamientos incluso antes de llegar al Senado.

Los exparlamentarios Jorge del Castillo y Gilbert Violeta consideran que la experiencia salvadoreña responde a una realidad diferente a la peruana.

Violeta afirmó que el encuentro podría tener impacto mediático, pero cuestionó que produzca por sí mismo resultados concretos frente a la delincuencia.

Del Castillo, por su parte, sostuvo que Perú puede adoptar medidas firmes contra la criminalidad sin necesidad de trasladar directamente el modelo de otro país.

También existen cuestionamientos dentro del actual Parlamento. La diputada Analí Márquez consideró que un viaje de la presidenta no sería oportuno mientras el país enfrenta problemas internos de inseguridad, delincuencia y extorsión.

El modelo Bukele bajo debate

La visita también colocará nuevamente sobre la mesa el denominado “modelo Bukele”.

El Salvador ha aplicado una política de seguridad basada en un régimen de excepción, detenciones masivas y una fuerte expansión del sistema penitenciario para enfrentar a las pandillas.

Su experiencia ha despertado interés internacional por la reducción de la violencia registrada en el país, pero también fuertes cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos por denuncias de detenciones arbitrarias y vulneraciones al debido proceso.

Por ello, una eventual cooperación no significa necesariamente trasladar todo el modelo salvadoreño al Perú.

El Gobierno deberá precisar después del encuentro qué medidas concretas considera aplicables dentro del marco constitucional y legal peruano.

Primero, el Senado

Por ahora, el encuentro del 29 de octubre aparece en la agenda política del Gobierno, pero todavía existe una estación obligatoria antes de El Salvador: el Senado de la República.

La Cámara Alta deberá conocer la solicitud del Ejecutivo, debatirla y decidir mediante votación si autoriza a Keiko Fujimori a abandonar temporalmente el territorio nacional.

Recién entonces el viaje podrá quedar formalmente habilitado.

Y el debate parlamentario permitirá conocer también una primera respuesta política a otra pregunta que ya comienza a dividir opiniones:

¿puede la experiencia de Bukele aportar soluciones concretas a la crisis de inseguridad peruana o las diferencias entre ambos países obligan a construir una estrategia propia?