Mafia en el Jorge Chávez: estibadores habrían usado maletas de pasajeros para enviar cocaína a Europa

Una investigación de la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional (Dirandro) ha puesto al descubierto un preocupante método para sacar cocaína del Perú: trabajadores con acceso a zonas restringidas del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez habrían abierto equipajes e introducido ladrillos de droga antes de que las maletas fueran trasladadas a los aviones.

El caso fue revelado por Cuarto Poder mediante imágenes de las cámaras de seguridad del terminal aéreo. La investigación involucra a trabajadores de la empresa Talma y se concentra en una zona conocida como “la Siberia”, donde los equipajes son organizados antes de ser llevados hacia las aeronaves.

Buscaban la maleta y colocaban la cocaína

Según la investigación policial, los estibadores Edinson Portilla Cáceda y Junior Zeña Calderón habrían ingresado el pasado 8 de septiembre a esta zona llevando paquetes de droga escondidos dentro de sus casacas de trabajo.

Una vez dentro, la hipótesis de los investigadores señala que identificaban el equipaje seleccionado, aprovechaban sectores con menor cobertura de las cámaras y procedían a manipularlo.

Tres ladrillos de clorhidrato de cocaína habrían sido introducidos en una maleta correspondiente a un vuelo de KLM con destino a Ámsterdam, Países Bajos.

El fiscal antidrogas Lincoln Fuentes explicó que precisamente los operadores de equipaje tienen contacto directo con las maletas antes de que estas sean trasladadas hacia la bodega de los aviones.

Un segundo cargamento los puso al descubierto

La operación comenzó a desmoronarse cuando personal de seguridad detectó un comportamiento inusual.

Uno de los trabajadores llevaba nuevamente una casaca en las manos y se desplazó hacia un baño de la zona restringida. La prenda terminó abandonada y posteriormente fue revisada por agentes de la Dirandro y representantes de la Fiscalía Antidrogas.

En su interior encontraron otros tres ladrillos.

Las pruebas realizadas confirmaron que se trataba de clorhidrato de cocaína.

En total, la intervención permitió vincular seis ladrillos de cocaína con la operación investigada.

Cinco trabajadores detenidos y dos prófugos

El operativo terminó con cinco trabajadores de Talma detenidos, entre ellos un supervisor.

Portilla Cáceda y Zeña Calderón, en cambio, consiguieron abandonar el aeropuerto antes de terminar su turno y actualmente permanecen prófugos.

El Ministerio Público solicitó las correspondientes órdenes de captura.

Uno de los supervisores declaró durante las diligencias que había observado que algunos de sus compañeros permanecían más tiempo de lo habitual dentro de los contenedores utilizados para organizar los equipajes.

Ese comportamiento forma ahora parte de la investigación.

La droga llegó hasta Ámsterdam

El caso adquiere una dimensión internacional porque una de las maletas contaminadas logró salir del Perú.

En Ámsterdam fue detenido el peruano Wilmer Ubillús Gamarra, identificado en la investigación como propietario del equipaje en el que fueron encontrados los paquetes.

Las autoridades investigan ahora cuál habría sido su participación y cómo funcionaba el supuesto contacto europeo de la organización.

La hipótesis policial contempla que la red pudiera contar con personas en los aeropuertos de destino encargadas de retirar la droga antes de que el equipaje llegara finalmente al pasajero.

¿Una estructura criminal dentro del aeropuerto?

Ese es ahora uno de los puntos centrales de la investigación.

La Dirandro intenta establecer quién entregaba la cocaína a los trabajadores, quién seleccionaba los equipajes, cuántas personas participaban dentro del aeropuerto y quién esperaba la mercancía en Europa.

El jefe de la Dirandro, general PNP Leiby Antonio Huamán, señaló que se investiga toda la cadena: desde quienes acopiaban y entregaban la droga hasta los trabajadores encargados de contaminar las maletas y los posibles receptores en el extranjero.

El caso también abre interrogantes sobre los controles internos de seguridad del aeropuerto, debido al nivel de acceso que tenían los investigados y su conocimiento de los movimientos del equipaje y de las áreas con menor vigilancia.

El pasajero frente a un riesgo que quizá nunca imaginó

La modalidad investigada resulta especialmente preocupante porque coloca las maletas en el centro de una operación de narcotráfico internacional.

Un pasajero puede entregar su equipaje en el counter y perder completamente el control sobre él hasta recuperarlo en su destino.

Precisamente por eso, determinar si esta organización utilizó anteriormente otras maletas resulta fundamental.

La Policía y el Ministerio Público continúan reconstruyendo los movimientos registrados por las cámaras y buscando a los trabajadores prófugos.

Lo descubierto en el Jorge Chávez podría no limitarse a seis ladrillos de cocaína.

La pregunta que ahora intenta responder la investigación es mucho mayor: ¿cuánto tiempo llevaba funcionando este sistema y cuántas maletas pudieron haber sido utilizadas para sacar droga del país?