
EL 4 DE OCTUBRE: ¡QUE EL VOTO NO SEA EL BOTÍN DE LOS NEGOCIANTES DEL PODER!


En el Perú, la corrupción dejó de ser una amenaza ocasional para convertirse en un problema estructural que golpea directamente a los ciudadanos. El Índice de Percepción de la Corrupción 2025 otorgó al país apenas 30 puntos sobre 100, mientras que al cierre de 2024 se registraban 6 152 casos de corrupción en trámite. Estas cifras revelan una realidad que no podemos ignorar: mientras la corrupción avanza, millones de soles que deberían convertirse en obras y servicios están en riesgo.
Frente a esta realidad, el ciudadano tiene una responsabilidad enorme de cara a las elecciones del 4 de octubre: investigar antes de votar. No debemos dejarnos llevar por discursos, regalos, dádivas o campañas millonarias. Hay que conocer la trayectoria del candidato, sus antecedentes, patrimonio, vínculos económicos, financiamiento y, especialmente, qué hizo cuando anteriormente tuvo poder. No basta preguntar qué promete; hay que averiguar qué hizo y quiénes están detrás de él.
La impunidad agrava el problema. Que el 99 % de los casos de corrupción registrados al cierre de 2024 permaneciera en investigación fiscal evidencia cuánto demora el sistema en alcanzar resultados definitivos. Por eso, la prevención también está en nuestras manos. Si existen evidencias de que un candidato pretende utilizar el cargo para beneficio propio o de intereses particulares, no debemos esperar a que llegue al poder para lamentarlo. El voto es la primera herramienta de control ciudadano.
El 4 de octubre no elegiremos simplemente nombres: elegiremos a quienes administrarán nuestros impuestos y decidirán sobre presupuestos millonarios. El municipio, el gobierno regional y el dinero público no son propiedad de quienes los gobiernan. Por ello, frente a quienes pretendan convertir la política en un negocio, la respuesta debe ser firme, democrática y contundente: rechazo total en las urnas. Porque votar informado también es luchar contra la corrupción.







