Gobierno de José Jerí imita al de Bukele: ahora los presos serán rapados y usarán uniformes

En el contexto de la creación de la nueva Superintendencia Nacional de Internamiento y Resocialización (Sunir), entidad que reemplazará al INPE, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Walter Martínez, anunció una serie de medidas que deberán cumplir de forma obligatoria los internos de los penales del país. Entre ellas, destaca el rapado obligatorio del cabello y el uso de uniforme para los presos varones.

De acuerdo con diversos especialistas, esta iniciativa recuerda al modelo aplicado en El Salvador durante el gobierno de Nayib Bukele, aunque advierten que no tendría un impacto real en la reducción de la criminalidad. Además, sostienen que podría tratarse de una estrategia para distraer a la opinión pública de los recientes cuestionamientos que rodean al presidente José Jerí.

Este jueves, el ministro Martínez descartó que se esté replicando una política extranjera, pero confirmó que en los próximos días se publicará un nuevo decreto legislativo que endurecerá el régimen penitenciario. Según indicó, se modificará el Código de Ejecución Penal con el objetivo de instaurar el régimen más severo hasta la fecha, buscando restablecer el principio de autoridad en los centros de reclusión que albergan a cerca de 104 mil internos.

Respecto al rapado, el titular de Justicia explicó que responde a razones sanitarias y de seguridad, ya que permitiría evitar enfermedades y prevenir que los internos oculten objetos peligrosos en el cabello. Aclaró que esta disposición no será aplicada a las mujeres privadas de libertad.

En cuanto al uso obligatorio de uniforme, Martínez señaló que la medida busca eliminar cualquier tipo de jerarquía o diferenciación dentro de los penales. “Todos deben ser tratados por igual, sin símbolos que aparenten estatus o poder”, precisó.

Restricciones adicionales en los penales

El anuncio también incluye limitaciones en las visitas, reducción de horas de patio y mayores controles en pasillos y escaleras, espacios que —según el Ministerio— son utilizados para planificar delitos o introducir objetos prohibidos. Además, los internos deberán despertar a las 6 de la mañana para entonar diariamente el himno nacional.

Estas disposiciones se aplicarán de manera progresiva en las 69 cárceles del país, comenzando por los 824 reclusos de alta peligrosidad recientemente trasladados. Entre ellos se encuentra Erick Moreno Hernández, alias ‘El Monstruo’, quien fue presentado con uniforme naranja y la cabeza rapada tras su extradición desde Paraguay.

Cuestionamientos por enfoque populista

El exministro del Interior Wilfredo Pedraza criticó duramente estas medidas, señalando que no abordan los problemas estructurales de la inseguridad, como la extorsión y el crimen organizado. A su juicio, se trata de acciones simbólicas y populistas que no generan resultados reales.

Pedraza también calificó el rapado como una práctica denigrante y advirtió que la implementación del uniforme obligatorio implica costos logísticos complejos, como lavandería y reposición de prendas. Finalmente, cuestionó que el Gobierno esté priorizando anuncios mediáticos en lugar de fortalecer la inteligencia policial y atacar las finanzas de las organizaciones criminales.