
Mujer que regresó de EE.UU. para visitar a su familia muere en ataque a bus de Vipusa en Puente Piedra

Lo que debía ser un viaje de rutina se transformó en una escena de horror en Puente Piedra. Un ataque armado contra una unidad de transporte público acabó con la vida de una mujer de 76 años y dejó a una estudiante de ingeniería luchando por su pulmón, reabriendo la herida de la inseguridad y la extorsión en la capital.
Una tragedia en el trayecto de retorno
La mañana del pasado martes, la violencia que asola al transporte urbano en Lima Norte cobró una nueva víctima inocente. Hilda Carmen Otilia Monteverde Díaz, una ciudadana de 76 años, perdió la vida tras un violento atentado contra un bus de la empresa Vipusa. El ataque, ejecutado con una frialdad pasmosa, interceptó la unidad en pleno recorrido, dejando además un saldo de varios heridos y una profunda indignación en la ciudadanía.
Hilda Monteverde no era una pasajera cualquiera; era una mujer jubilada que dividía su vida entre el Perú y los Estados Unidos, donde residen sus hijos. Había regresado al país hace apenas unos meses para realizar gestiones personales y disfrutar de la temporada en el balneario de Ancón. Al momento del ataque, se dirigía de regreso a la capital para ultimar los detalles de su próxima partida al extranjero, donde incluso ya tenía programado un almuerzo de despedida con sus seres queridos. Lamentablemente, el destino y la criminalidad truncaron sus planes para siempre.
El horror dentro de la unidad: «Nos han disparado»
El testimonio de la cobradora del bus es desgarrador. En cuestión de segundos, los disparos atravesaron las ventanas de la unidad, sembrando el pánico entre los pasajeros que buscaban refugio en el suelo del vehículo. «Nos han disparado», gritaba la trabajadora mientras intentaba auxiliar a las víctimas en medio de una escena bañada en sangre.
Entre los afectados se encuentra Sheila, una joven de 18 años y estudiante de tercer ciclo de Ingeniería Ambiental. La universitaria recibió un impacto de bala que le perforó un pulmón y actualmente se debate entre la vida y la muerte en un centro hospitalario. Su padre, en un pedido desesperado de justicia, exigió que los responsables no queden impunes. Asimismo, otra mujer de 71 años resultó herida por el roce de un proyectil, salvándose de milagro.
Hipótesis policiales: ¿Extorsión o algo más?
La Policía Nacional del Perú (PNP) maneja como hipótesis principal un nuevo caso de extorsión contra la empresa Vipusa, una de las líneas más golpeadas por las mafias que exigen «cupos» para dejar trabajar a los transportistas en Lima Norte. Testigos presenciales detallaron que los atacantes se desplazaban en una motocicleta con la placa parcialmente cubierta, moviéndose con total impunidad por la zona.
Sin embargo, el caso ha tomado un matiz más complejo. Allegados a la víctima fallecida han solicitado a las autoridades que se investiguen también posibles conflictos judiciales vinculados a propiedades familiares que Hilda Monteverde mantenía. La trayectoria de los disparos y la precisión del ataque han llevado a los peritos a no descartar ninguna línea de investigación, incluyendo una posible intención directa más allá del amedrentamiento a la empresa de transportes.
El clamor de una ciudad bajo asedio
Este atentado pone nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de los usuarios del transporte público en Lima. Vecinos de la zona denunciaron que los criminales habrían pasado cerca de presencia policial antes del ataque, lo que aumenta la sensación de desprotección.
Mientras la familia de Hilda Monteverde procesa el dolor de una despedida que nunca llegó a ser, y los parientes de Sheila rezan por su recuperación, la ciudad exige respuestas contundentes. La seguridad en las rutas del norte de Lima parece haber sido secuestrada por el crimen organizado, dejando a los ciudadanos a merced de balas que no distinguen entre edades ni sueños.







