Educación peruana en crisis: disciplina perdida, autoridad debilitada y valores en retroceso

La percepción de que la educación peruana ha empeorado se relaciona con la progresiva flexibilización de normas escolares que antes organizaban la vida educativa. Decisiones como dejar de exigir el uniforme, permitir el ingreso tardío al aula o relativizar la apariencia personal han reducido referentes de orden, igualdad y disciplina entre los estudiantes. Asimismo, el cambio en los sistemas de evaluación —basados en letras y procesos de recuperación rápidos al final del año— es interpretado por muchos docentes y padres como una señal de menor exigencia académica, lo que puede fomentar actitudes de conformismo frente al aprendizaje.
A esta situación se suma la percepción de pérdida de autoridad del docente para corregir conductas indebidas y la disminución de prácticas escolares que reforzaban valores cívicos, como las formaciones o el canto del himno nacional. Cuando las faltas graves no reciben sanciones claras y la corrección pedagógica puede interpretarse como maltrato, la autoridad educativa se debilita y se afecta el clima de respeto en la escuela. En este contexto, diversos análisis institucionales, como los reportes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la UNESCO, advierten que la mejora de la calidad educativa no depende solo del acceso a la escuela, sino también de fortalecer la disciplina, la exigencia académica y la corresponsabilidad entre familia, docentes y Estado. Recuperar estos elementos resulta clave para formar estudiantes responsables, respetuosos y comprometidos con su sociedad.