CUANDO EL RESPETO VALE MÁS QUE EL ESCENARIO: ¡GRANDE, EVEN NAVARRO!

En una época en la que muchas comunidades andinas aún sienten que su cultura, su identidad y sus tradiciones no siempre reciben el reconocimiento que merecen, existen gestos que trascienden el ámbito artístico y adquieren un profundo significado humano. La presentación de Even Navarro, el pasado 25 de junio, en el distrito de Ondores, durante las festividades patronales en honor al Santo Patrón San Juan Bautista, constituye uno de esos momentos que difícilmente serán olvidados.

El reconocimiento del público no obedeció únicamente a la calidad de su voz ni a su prestigio como cantante de alcance nacional. Lo que verdaderamente conmovió a los ondorinos fue el respeto con el que trató a un pequeño distrito andino enclavado en el corazón del lago Chinchaycocha. En un país donde con frecuencia las comunidades rurales reclaman mayor visibilidad y valoración, su actitud demostró que la grandeza de un artista también se mide por la consideración que brinda a cada pueblo, sin importar su tamaño o ubicación geográfica.

Ese respeto también se reflejó en una decisión artística de enorme significado: presentarse acompañado por músicos de primer nivel como el concertista de guitarra Riber Oré y el reconocido charanguista, productor y director musical José Meza. La presencia de ambos elevó el nivel del espectáculo y envió un mensaje claro: Ondores merecía una presentación con la misma excelencia que cualquier gran escenario del país. Fue una manera de honrar a su gente y de reconocer la importancia de una festividad profundamente arraigada en la identidad de la provincia de Junín.

Este acontecimiento tampoco habría sido posible sin la visión y el compromiso de la Mayordomía 2026, los hermanos Palomino Quijada junto al devoto Luis Quijada Fernández, quienes hicieron posible que Even Navarro llegara por primera vez a Ondores en el marco de las festividades patronales. Su decisión permitió ofrecer al pueblo una presentación de alto nivel artístico y, al mismo tiempo, reafirmó que las celebraciones patronales pueden convertirse en espacios donde el arte, la identidad y el respeto hacia las comunidades andinas caminan de la mano. Cuando un artista de renombre llega con humildad y cuando una mayordomía apuesta por la excelencia, no solo se organiza un espectáculo: se fortalece la autoestima de todo un pueblo.