Educación 2026: la verdadera disputa por el futuro del Perú

La segunda vuelta presidencial de 2026 no solo definirá quién gobernará el país, sino también qué modelo educativo tendrá el Perú en los próximos años. En medio de profundas brechas sociales y territoriales, la educación vuelve a colocarse en el centro del debate nacional, enfrentando dos visiones distintas sobre el rol del Estado, la inversión pública y las prioridades del desarrollo nacional.

La propuesta de Keiko Fujimori mantiene una línea orientada al control del gasto público, la modernización administrativa y la continuidad del modelo educativo actual. Sin embargo, diversos sectores cuestionan la limitada prioridad presupuestal otorgada históricamente al sector, recordando incluso la resistencia para incrementar las pensiones de los maestros jubilados y cesantes, una demanda pendiente desde hace años.

Por su parte, Roberto Sánchez plantea fortalecer la educación pública mediante una mayor inversión estatal, proponiendo elevar progresivamente el presupuesto educativo hasta alcanzar el 10% del PBI. Su propuesta prioriza la infraestructura escolar, la conectividad, la mejora salarial docente y, especialmente, la descentralización educativa, otorgando mayor autonomía a las regiones para desarrollar políticas acordes a sus propios contextos sociales, culturales y económicos.

El gran desafío del Perú será construir un sistema educativo más justo, inclusivo y descentralizado, capaz de responder a la realidad diversa del país. Más allá de las diferencias políticas, la elección de 2026 definirá cuánto está dispuesto el Estado a invertir en educación y si las regiones finalmente tendrán un rol más protagónico en la construcción de políticas educativas que atiendan verdaderamente las necesidades de sus estudiantes.