El gran reto del nuevo gobierno: reformar las DRE y las UGEL


Cada cambio de gobierno trae consigo promesas de transformar la educación peruana. Se anuncian más colegios, mejores tecnologías y programas de capacitación docente, pero el verdadero cuello de botella permanece intacto: las Direcciones Regionales de Educación (DRE) y las Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL). Estas entidades, llamadas a liderar la descentralización educativa, han terminado convertidas, en muchos casos, en simples oficinas de trámite que replican directivas del Ministerio de Educación sin capacidad para generar soluciones propias. Mientras esta estructura burocrática no cambie, cualquier reforma educativa seguirá siendo superficial.
El país necesita DRE y UGEL que lideren la innovación, acompañen a las escuelas y respondan a las necesidades de cada territorio. En lugar de dedicar la mayor parte de sus esfuerzos al cumplimiento de procedimientos administrativos, deben convertirse en instituciones que impulsen proyectos pedagógicos, fortalezcan el desempeño de directivos y docentes y gestionen los recursos con criterios de eficiencia y resultados. Una educación de calidad no puede depender exclusivamente de decisiones tomadas desde Lima; requiere autoridades regionales y locales con autonomía técnica, capacidad de gestión y responsabilidad por los resultados obtenidos.
El próximo gobierno tiene la oportunidad de impulsar una reforma que trascienda los discursos y ataque uno de los problemas estructurales del sistema educativo. Modernizar las DRE y las UGEL significa profesionalizar su gestión, reducir la burocracia, evaluar su desempeño por el impacto en los aprendizajes y devolverles el liderazgo que nunca debieron perder. Si esta transformación no forma parte de la agenda nacional, el Perú seguirá administrando la educación en lugar de mejorarla, y serán millones de estudiantes quienes continúen pagando el costo de un sistema que necesita cambiar desde sus cimientos.






