¡El Racismo se quitó la mascara!


La segunda vuelta electoral ha revelado una verdad que durante años muchos intentaron negar: el racismo sigue profundamente arraigado en la sociedad peruana. Apenas el voto de las regiones comenzó a definir el rumbo de la elección, las redes sociales se inundaron de insultos, burlas y expresiones de desprecio contra millones de ciudadanos por su origen geográfico, su cultura o su forma de vida. Lo ocurrido demuestra que para ciertos sectores la igualdad entre peruanos sigue siendo aceptable solo en el discurso, pero no cuando los sectores históricamente marginados ejercen plenamente su poder político.
Lo más alarmante es que estas manifestaciones no provinieron únicamente de grupos extremistas o anónimos en internet. Profesionales, líderes de opinión, empresarios y personas con acceso a educación superior también participaron en narrativas que cuestionaban la capacidad de las poblaciones andinas y rurales para tomar decisiones políticas. Detrás de expresiones como “no saben votar” o “están decidiendo el futuro del país sin entender las consecuencias” se esconde una visión profundamente discriminatoria que considera a algunos ciudadanos más aptos que otros para ejercer sus derechos democráticos. Es la misma lógica de superioridad heredada de la Colonia, ahora revestida de argumentos aparentemente modernos.
La verdadera lección de estas elecciones va mucho más allá de los resultados. Lo que ha quedado expuesto es una fractura social que sigue separando al Perú entre quienes se consideran legítimos dueños del poder y quienes son vistos como ciudadanos de segunda categoría. El problema no es que las regiones decidan una elección; ese es precisamente el principio fundamental de la democracia. El problema es que todavía existan sectores incapaces de aceptar que todos los peruanos poseen la misma dignidad, el mismo valor y el mismo derecho a definir el destino nacional. Mientras esa mentalidad persista, el racismo seguirá siendo una de las heridas más profundas y vergonzosas de nuestra República.






