El voto de los olvidados puede sacudir el poder este 12 de abril

Este 12 de abril, el Perú enfrenta una de las decisiones más trascendentales de su historia reciente. El país llega a esta jornada electoral en medio de una profunda crisis política, marcada por escándalos de corrupción, intereses económicos que condicionan la política y un Congreso que, lejos de representar al pueblo, ha terminado siendo percibido por amplios sectores como un espacio capturado por grupos de poder. Mientras millones de peruanos luchan cada día por sobrevivir, la política parece haberse alejado dramáticamente de las verdaderas necesidades de la nación.

Durante la última década, el país ha sido testigo de una inestabilidad permanente. Presidentes elegidos por voto popular han sido removidos en medio de confrontaciones políticas, disputas de poder y maniobras parlamentarias que han profundizado la desconfianza ciudadana. El resultado ha sido un Estado debilitado y una democracia cada vez más cuestionada, en la que muchos peruanos —especialmente los sectores más pobres y marginados— sienten que su voz no tiene peso real en las decisiones que definen el rumbo del país.

Por ello, el 12 de abril no debe ser una elección más. Es una oportunidad para que los millones de peruanos que históricamente han sido postergados levanten su voz a través del voto. El sufragio es una herramienta poderosa para exigir cambios, para rechazar la corrupción y para recordar a la clase política que el poder no nace en los despachos ni en los intereses económicos, sino en la voluntad soberana del pueblo. Cuando las mayorías olvidadas deciden participar y hacerse escuchar, la historia demuestra que ningún poder puede ignorarlas.