Las urnas bajo asalto: El Estado secuestrado por la corrupción electoral

¡Las urnas bajo asalto! Cuando la política deja de servir al pueblo y se convierte en una agencia de empleo y corrupción

Cada proceso electoral municipal y regional despierta la esperanza de un mejor gobierno, pero la realidad suele imponer una amarga decepción. En el Perú, numerosas campañas han dejado de girar en torno a propuestas de desarrollo para convertirse en disputas por el control del aparato estatal. Para muchos candidatos sin trayectoria laboral ni vocación de servicio, ganar una elección representa la oportunidad de asegurar empleo para su entorno político y acceder al manejo de millonarios presupuestos públicos.
Lo más preocupante es que, en no pocos casos, el objetivo no termina en la ocupación de cargos públicos. Diversos procesos judiciales y los informes de la Contraloría revelan redes de corrupción que operan desde gobiernos regionales y municipalidades mediante direccionamiento de obras, licitaciones irregulares y el infame «10 %», una práctica extorsiva que encarece las inversiones, empobrece a las comunidades y roba oportunidades de desarrollo a millones de peruanos.
La democracia no puede reducirse a una competencia por capturar el presupuesto público. Es urgente fortalecer los partidos políticos, exigir candidatos con idoneidad y experiencia, profesionalizar la administración pública y sancionar con mayor severidad a quienes utilizan el poder para delinquir. De lo contrario, las elecciones seguirán siendo el punto de partida de nuevas redes de corrupción, mientras los ciudadanos continúan pagando el costo de un Estado secuestrado por intereses particulares.